D´Vainilla nace como un juego

al Sur de América.

 

Todo comienza con una niña soñadora que esperaba con ansias el fin de semana. Adoraba ir a la casa de campo de la abuela, donde hacía sus galletitas de barro decoradas, para luego llevarlas a la casa de la ciudad donde jugaba con su hermana Analía y la vecina Lorena.  Jugaban a que tenían una pastelería, pero no una pastelería cualquiera, esta tenía ese ambiente cálido de la cocina de la abuela, el aroma del bizcocho recién horneado y llena de colores que traen las flores frescas del campo.

 

Era un tiempo mágico, donde sin saberlo la niña repostera de barro se convirtió en Natalia Contini. Ya una mujer, pero con el mismo sueño, decidió empezar sus estudios en la ciudad de la furia de Cerati, Buenos Aires. 

 

Estudió en el Instituto Torrealta donde tres años después consiguió el título de Técnica Superior Gastronómica. Con el título debajo del brazo y con las ganas de seguir ampliando sus  conocimientos se fue en una nueva aventura a Nueva Zelanda donde trabajó en el Hotel Grasmere Lodge.

 

Allí empezó a conocer la Pastelería Inglesa que la cautivó y la impulsó a instalarse en Alemania, más concretamente en la ciudad de Aachen, donde empezó a trabajar como Jefa de Pastelería en el Hotel Pullman Aachen Quellenhof durante dos años, donde terminó definiendo su vocación de Pastelera.

 

Pero la historia no termina ahí; Natalia después de mucho recorrer y hornear decide volver a una afortunada ciudad que la conquistó, Las Palmas de Gran Canaria, con un clima perfecto y la gente más amable y cálida que había conocido hasta el momento.

 

En ese regreso encontró un cómplice para su sueño. Carlos, un Uruguayo divertido y muy trabajador, se convirtió sin saberlo en su socio, en su compañero de vida y en el padre amoroso de Lucas y Carlota, los dos primeros canarios de esta particular familia austral. Parece que la isla tiene esa inesperada magia de juntar corazones.

 

También conoció a Alejandro, que se sumó a soñar con ellos y fue parte del proyecto, así que la vida dio el giro, y la fortuna de la isla les acompañó. Fue así como se le dio apertura a la primera cafetería de D´Vainilla. 

 

Después de 2 años, Alejandro dejó la empresa, Natalia y Carlos siguen en Las Palmas, como el primer día, reinventando y mejorando recetas para ofrecer todos los días un producto de Calidad 100% ARTESANAL.

 

Ellos no están solos cuentan con un equipo de profesionales, del área de la repostería, hostelería y comunicaciones, que hacen de D´Vainilla un lugar especial para ti.

 

Acompañanos, y se parte tú también de esta dulce historia.

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